Homilías

P. Fernando Jiménez Figueruela SJ

Escrito por
Homilía del Domingo 12 de enero, El Bautismo del Señor

Domingo 12 de enero, El Bautismo del Señor.

Lecturas: Isaías 42,1-7. Hechos 10,34-38.  y  Mateo 3,13-17.

P. Fernando Jiménez Figueruela SJ 

Cuando Jesús en Galilea escuchó que se había iniciado la predicación de Juan en el Jordán, supo que había llegado la hora de comenzar su predicación y se encaminó en búsqueda del Bautista. Muchas veces pensamos que Jesús se bautizó “para darnos jemplo”. El tema es bastante más profundo. Jesús se bautiza para señalar la importancia de Juan Bautista, se identifica con él. En Israel había varias corrientes de espiritualidad, todas dentro de la religión judía, pero con matices diferentes. Estaban los fariseos que ponían  todo su empeño en el fiel cumplimiento de la ley, como camino para agradar a Dios. También los esenios que eran monjes, vivían en comunidad con una vida austera, meditando la Ley y preparándose para la venida del Mesías. Por cierto que sus comunidades estaban muy cerca del lugar donde Juan bautizaba, pero no se les menciona en los evangelios. Existían los zelotes o fanáticos que movidos por su fe en Dios combatían a los romanos porque no podían soportar que un hombre, el emperador de Roma, fuera el dueño de Israel, pues Israel era posesión exclusiva del Señor. En la lista de los apóstoles que señala Lucas aparece “Simón el zelote” (Lc  6,15). Tal vez este hombre hubiera tenido alguna vinculación con ellos, pero ciertamente Jesús no aprobaba la violencia. Y finalmente estaba la línea de espiritualidad de los profetas, los grandes hombres del Antiguo Testamento. El profetismo se caracterizaba porque anunciaban la Palabra de Dios y denunciaban todo lo que se oponía a ella. Su mensaje tiene un fuerte sentido social, no hay más que leer a Amós para darse cuenta de ello. Juan Bautista fue el más grande  de los profetas. Jesús lo dice bien claro. Al hacerse bautizar por él Cristo nos señala que su misión va a ser profética. Anunciar y denunciar. Hacer presente el Reino de Dios y denunciar todo lo que se opone a él.

En el momento del bautismo de Jesús se manifiesta la Santísima Trinidad. Por eso este pasaje tiene una enorme importancia en el conjunto de la revelación bíblica. Los judíos adoraban con gran fe y respeto al Señor Dios, pero nunca imaginaron que ese Dios era una comunidad de amor. Es precisamente cuando Jesús sale del Jordán el momento en que se manifiesta la Trinidad: se escucha la voz del Padre diciendo: este es mi hijo el amado, el predilecto. Y el Espíritu Santo en forma de paloma desciende sobre Jesús. Nuestro Dios es una comunidad de amor, no es un ser solitario. La Trinidad es el modelo que toda convivencia humana. Somos seres esencialmente sociales porque hemos sido creados a imagen y semejanza de un Dios que es comunidad.

Creo que el bautismo es lo más importante que ha pasado en nuestras vidas. ¿Están de acuerdo?.... más importante que todo lo demás, porque ese día  Dios Padre nos reconoció como hijos. Jesucristo nos incorporó a su Iglesia y el Espíritu Santo vino a habitar en nosotros haciéndonos templo de Dios. De ahí la enorme importancia de este sacramento. Los padres católicos tienen todo el derecho de bautizar a sus hijos chiquitos. Desean que desde muy pronto sean templos vivos de Dios. Luego les irán educando en la fe y cuando sean jóvenes, si así lo desean, podrán confirmarla con otro sacramento. En este domingo demos gracias a Dios por haber sido bautizados, por haber recibido la fe de nuestros padres. El bautismo nos hace profetas con Cristo, llamados a realizar en nuestro ambiente su proyecto de amor, igualdad  y justicia y a denunciar todo lo que es contrario a ello.

AlumniSJ
Administrador

«Ser el principal y mayor punto de encuentro de todos los Antiguos Alumnos Jesuitas del Perú y del Mundo, así como de los Alumnos, familiares, colaboradores y amigos de todas las instituciones educativas y obras jesuitas alrededor del mundo»... es nuestro mayor sueño.

Creemos que un Mundo Mejor es posible, seguimos el camino de San Ignacio a través de su deseo de “buscar y hallar a Dios en todas las cosas”, tratamos de ser verdaderos y dignos discipulos de Jesús, amigos, hermanos y compañeros de Jesús, siguiendo su ejemplo , el “hombre para los demás” por excelencia, que con su palabra y su ejemplo nos enseñó la fuerza transformadora del amor.