Carta del P. Arturo Sosa SJ

«Las preferencias pretenden desencadenar un proceso de reanimación vital y creatividad apostólica que nos haga mejores servidores de la reconciliación y la justicia»

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Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús 2019 - 2029 - La necesaria conversión personal, comunitaria e institucional
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Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús 2019 - 2029 - La necesaria conversión personal, comunitaria e institucional


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III.   La necesaria conversión personal, comunitaria e institucional

La Contemplación para alcanzar Amor 15 comienza con una advertencia que parece de sentido común, pero que se hace necesario recordar continuamente: “el amor se debe poner más en las obras que en las palabras”. El proceso de discernimiento de las preferencias apostólicas universales generó en los participantes un profundo agradecimiento por la abundancia de gracia recibida. Al mismo tiempo se ha vivido como una fuerte llamada a la conversión personal, comunitaria e institucional.

Recibir las preferencias significa iniciar de inmediato su puesta en práctica cambiando los estilos de vida y trabajo que obstaculizan la renovación de las personas, comunidades y obras comprometidas en la misión. Nos inspira la respuesta de los primeros apóstoles, que se desprendieron rápidamente de sus instrumentos y hábitos de pescadores para iniciar el camino del discipulado siguiendo a Jesús 16. Como seguimiento a la promulgación de las preferencias, se pondrán a disposición de todas las unidades apostólicas de la Compañía recursos que ayuden a la planificación de su puesta en práctica 17. Una dimensión necesaria de nuestra conversión es asumir la responsabilidad de la búsqueda y adecuada administración de los recursos económicos y financieros para sustentar la puesta en práctica del servicio apostólico inspirado en las preferencias apostólicas universales 18.

La llamada es a compartir la vida y misión de Jesucristo. La fuente del envío es el amor del Dios Uno y Trino que no se queda paralizado ante la situación del mundo sino envía a Jesús a tomar la vida humana y entregarla para abrir las puertas a la vida divina, el amor, a todos los seres humanos. Jesús, al morir, expresa el amor más grande que vence la muerte. Aceptar esa llamada es entregar la propia vida por amor hecho obras de reconciliación y justicia; es transformarse en auténtico seguidor de Jesús, miembro activo de la Iglesia y de la Compañía que sirve a la misión en colaboración con tantas otras personas. La conversión nos capacita para participar en la misión; conversión a la fe en la Buena Noticia de la cercanía del Reino de Dios, conversión a la fe viva que se expresa en las obras que hacen posible el cumplimiento de la promesa de Dios en la historia humana.

Teniendo memoria viva de la experiencia de los primeros compañeros en Venecia, la CG 36 nos invita a volver a nuestras raíces. Con nuestros primeros compañeros en Venecia nos reafirmamos en lo que ellos “habían experimentado como fuente de vida: compartir una vida en común como amigos en el Señor; estar muy cercanos a los pobres y predicar con gozo el evangelio” 19. Hacer de nuestras comunidades espacios de discernimiento en común que alientan la vida de oración, comparten la Eucaristía y practican la conversación espiritual nos capacita para compartir el don del discernimiento como modo de dejarnos guiar por el Espíritu en las obras apostólicas y en todos los ministerios. La vida austera, cercana a los pobres, genera la creatividad que necesitamos para hacer más con menos 20 y da mayor credibilidad a nuestro trabajo apostólico desde la gratuidad.

Al mismo tiempo, para responder a la llamada expresada en las preferencias apostólicas universales necesitamos esforzarnos más que nunca en la profundidad intelectual que nuestro carisma fundacional y tradición exigen y que acompaña la necesaria profundidad espiritual. La Compañía está comprometida en el apostolado intelectual porque la profundidad intelectual caracteriza todas las formas de apostolado de la Compañía de Jesús. Queremos seguir sirviendo a la Iglesia con el apostolado intelectual, a saber, expresando la fe con consistencia intelectual. Por consiguiente, todo miembro de este cuerpo apostólico está llamado a formarse adecuadamente durante toda su vida. La profundidad intelectual exige hábitos de pensamiento y obliga a no descuidar la formación continua. Sin esta condición, la contribución de la Compañía de Jesús a la misión de la Iglesia no responde a la exigencia del magis ignaciano.

La renovación apostólica de la Compañía de Jesús, que se deriva de la puesta en práctica de las preferencias apostólicas universales, tiene como condición profundizar la colaboración tanto entre los jesuitas, los compañeros y compañeras en la misión, como entre las obras y unidades apostólicas, otras instancias de la Iglesia y tantas personas e instituciones que contribuyen a las inseparables dimensiones de la reconciliación entre los seres humanos, con la creación y con Dios. “Nuestra misión se hace más profunda y nuestro servicio se hace más amplio a través de la colaboración entre todas las personas con las que trabajamos”, señala la CG 36 confirmando las orientaciones de las CC.GG 34 y 35 21.

La experiencia vivida durante el discernimiento en común de las preferencias confirma lo percibido por la CG 36: “Aun constatando avances notables en la colaboración a lo largo y ancho de la Compañía, reconocemos que siguen existiendo obstáculos. (…) Necesitamos un discernimiento inclusivo y una continua planificación y evaluación de nuestros esfuerzos por superar los obstáculos y para que se normalice la participación de los colaboradores en la misión en los diversos niveles de actividad apostólica y en el gobierno de la Compañía” 22. Incorporar plenamente la dimensión de la colaboración a nuestra misión-vida es una condición sin la cual los deseos de un mayor servicio a la misión del Señor corren el riesgo de no hacerse realidad en nuestras obras y estilo de vida.

Con las preferencias apostólicas universales nos proponemos concentrar y concretar las energías vitales y apostólicas durante los próximos diez años 2019-2029. Las recibimos como misión de la Iglesia a través del Santo Padre Francisco, que las ha aprobado confirmando el discernimiento en común realizado por el cuerpo apostólico. Nos corresponde, como cuerpo obediente al Espíritu Santo, planificar su puesta en práctica en todas las dimensiones de nuestra misión-vida. Las preferencias pretenden desencadenar un proceso de reanimación vital y creatividad apostólica que nos haga mejores servidores de la reconciliación y la justicia. Un proceso que iremos diseñando y examinando según las personas, tiempos y lugares a la luz de las orientaciones de la Iglesia y la guía del Espíritu.

Que Nuestra Señora, Madre de la Compañía de Jesús, nos obtenga de su Hijo la gracia de la coherencia de vida para que, predicando lo que nos permite conocer al Señor y haciendo lo que predicamos, seamos testigos del amor de Dios derramado sobre la humanidad e, impulsados por el Espíritu Santo, colaboremos efectivamente en la reconciliación de todas las cosas en Cristo.

Arturo Sosa, S.I.

Superior General

Roma, 19 de febrero de 2019

(Original: español)

 

15 Ejercicios Espirituales [230-237]. Cf. 1Jn 3,8.

16 Cf. Mc 1,14-20.

17 Por ejemplo, el sitio web: jesuits.global/uap

18 “La CG 36 afirma que, teniendo en cuenta nuestro compromiso con la pobreza, diversas estrategias financieras, oportunidades e implicaciones deben tomarse en consideración en la planificación apostólica y en la toma de decisiones a todos los niveles de gobierno en la Compañía. El Ecónomo y otras personas cualificadas y competentes deben prestar su ayuda en dicho proceso” (d. 2,18).

19 CG 36 d. 1,4.

20 Cf. CG 36, d. 1,11-16.

21 CG 36, d. 2,6. Cf. CG 35, d. 6,30; CG 34, dd. 13 y 14.

22 CG 36, d. 2,7.

 

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Creemos que un Mundo Mejor es posible, seguimos el camino de San Ignacio a través de su deseo de “buscar y hallar a Dios en todas las cosas”, tratamos de ser verdaderos y dignos discipulos de Jesús, amigos, hermanos y compañeros de Jesús, siguiendo su ejemplo , el “hombre para los demás” por excelencia, que con su palabra y su ejemplo nos enseñó la fuerza transformadora del amor.